Martes, Septiembre 16, 2014

La restauración de un edificio comienza con el proceso de revelar con precisión cómo está construcción apareció,  en un período determinado de su historia, protegiendo de esta manera su valor patrimonial. El trabajo se realiza a menudo para revertir la decadencia, o las modificaciones realizadas en el edificio después de su construcción inicial. Una parte de la restauración puede implicar la sustitución de la calefacción obsoleta y de los sistemas de refrigeración por otros nuevos, o la instalación de controles de clima que no existían en el momento de la construcción. Asímismo, los materiales de una época anterior, que podrían representar el estado de la tecnología en el momento de la construcción, podrían haber fallado, y ahora deberán ser sustituidos por otros con mejor funcionamiento contemporáneo, pero estéticamente  similares.

En los exteriores e interiores los colores de la pintura presentan problemas similares en el tiempo. La contaminación del aire, la lluvia ácida, y el sol tienen un alto costo, y con frecuencia muchas capas de pinturas no originales se aplican antes de un intento de restauración. El análisis del espectro de color de la pintura vieja ahora permite producir una réplica exacta. Pero esto es a menudo sólo el comienzo ya que muchos de los materiales originales están inestables o en muchos casos descompuestos.